SWAP

En este número de la publicación hemos decidido presentar un documento de detalle, menos genérico que en las anteriores entregas porque por diferentes razones -geoestratégicas, políticas, económicas, etc.- nos encontramos en el momento de escribir el presente artículo dentro de una fluctuación importante del precio de diferentes activos económicos (oro, petróleo, dinero, etc.) y debemos saber que tenemos herramientas para mitigar/compensar estos efectos.

No entraremos en los detalles y en las causas que nos han traído aquí pues ya están suficientemente explicadas en diferentes medios y, por lo menos, vienen a ser las mismas que aparecen de vez en cuando (variación gradual de la política monetaria expansiva de un organismo regulador, equilibrio entre las diferentes divisas, reactivación parcial de la economía por componente bélica, especulación, etc.), pero si que hablaremos de una herramienta no suficientemente explicada que nos permite amortiguar los efectos de cuando el precio de un activo sube o baja con movimientos más marcados de lo normal: el SWAP.

Un SWAP (en castellano: permuta) es un contrato por el cual dos partes se comprometen a intercambiar una serie de cantidades de dinero en fechas futuras. Normalmente los intercambios de dinero futuros están referenciados a tipos de interés (IRS: Interest Rate Swap) aunque genéricamente se puede considerar un SWAP cualquier intercambio futuro de bienes o servicios (dinero, materias primas, activos financieros, etc.) condicionado a la evolución temporal de cualquier magnitud económica (tipo de interés, precio de bienes y servicios, etc.).

Un SWAP, según esta definición, se considerará un instrumento derivado, es decir, su precio depende de otro activo, llamado subyacente que puede ser cualquier bien o activo financiero a la vez. Pero no es esta vertiente la que nos interesa, normalmente, como directivos de PYME’s o como inversores en general… Nos interesa por aquellos productos paquetizados por las entidades bancarias llamados en general SWAP’s o CAP’s que permiten, por el hecho de avanzar un dinero, amortiguar el efecto de las variaciones de los precios.

Serán unos contratos donde pactar un índice de referencia y una/s banda/s de fluctuación con cláusulas bonus/malus.

Pondremos un ejemplo con euros y euríbor, bastante general para quien nos lea.

Si yo contrato un préstamo -en general, cualquier tipo de deuda bancaria- y como referente para fijar el precio de este dinero escogemos el euríbor a 3 meses más un diferencial de 50 puntos básicos -por poner un ejemplo-, cada 3 meses me irá variando el precio de mi deuda según el valor del euríbor, 0,224 + 0,500 = 0,724%, 0,265 + 0,500 = 0,765%, etc.

Si creo que la variación del euríbor a 3 meses será mucha durante la vida del préstamo, ya sea al alza (más caro, más coste) o a la baja (desviación de mi presupuesto), puedo contratar un SWAP con bandas para arriba y por abajo donde la entidad bancaria me compensará, en definitiva, amortiguará los movimientos importantes.

Seguimos con el ejemplo numérico, si este préstamo sube por encima del 0,800% pero se queda por debajo del 0,825%, la empresa paga el tipo que corresponde pero la entidad bancaria le compensa por la diferencia de coste entre el 0,800% y el tipo efectivo. La liquidación se hace trimestral (euríbor 3 meses) y, en definitiva, la empresa no tiene un coste del precio del dinero por encima del 0,800%. Sólo necesita un poco de tesorería por la diferencia temporal del pago y la compensación.

El mismo razonamiento para la banda baja pero en sentido contrario, por debajo del 0,730 y hasta el 0,705%, la empresa paga el precio efectivo del dinero y compensa a la entidad bancaria por el diferencial entre 0,730 y el precio real. La entidad efectúa un doble cargo.

Y todavía podemos encontrar otra banda, en nuestro ejemplo, del 0,825 hacia arriba o del 0,730 % para abajo, donde hay penalización, es decir, no sólo se compensa la diferencia por la entidad o la empresa según sea el caso, sino que se compensa con un recargo con un sobrecoste, por ejemplo del 15% adicional (se multiplica por 1,15 el primer cálculo del diferencial a pagar).

De manera gráfica y con datos ficticios:

Interés (%)
2n límite superior 0,825 Se paga por debajo del 0,800. Se paga el coste real del dinero y el banco te compensa con penalización del 15%
1r límite superior 0,800 Se paga 0,800 máximo. Se paga el coste real del dinero y el banco te compensa hasta el 0,800
Euríbor 3 meses + 0,50 0,765 Se paga el coste real del dinero
1r límite inferior 0,730 Se paga 0,730 mínimo. Se paga el coste real del dinero y el banco te hace un cargo adicional hasta el 0,730
2n límite inferior 0,705 Se paga por encima del 0,730. Se paga el coste real del dinero y el banco te hace un cargo adicional con penalización del 15%
Fecha Interés real (%) Interés efectivo (%) 1r límite superior (%) 2n límite superior (%)
01/09/2013 0,765 0,765 0,800 0,825
15/09/2013 0,770 0,770 0,800 0,825
29/09/2013 0,790 0,790 0,800 0,825
13/10/2013 0,800 0,800 0,800 0,825
27/10/2013 0,810 0,800 0,800 0,825
10/11/2013 0,820 0,800 0,800 0,825
24/11/2013 0,825 0,800 0,800 0,825
08/12/2013 0,850 0,793 0,800 0,825
22/12/2013 0,900 0,714 0,800 0,825

SWAP - permuta(A modo de simplificación, sólo se muestra la parte superior de las bandas.)

La idea subyacente es la estabilidad del coste de la deuda de la empresa y a su vez de la entidad bancaria cuando busca y compra el dinero para otorgar el préstamo. La variabilidad tiene un precio, un coste.

Si tenemos banda superior o superior e inferior y si tenemos 1 o 2 bandas, el precio del contrato variará. Tendremos que estimar el grado de probabilidad de que el euríbor se ponga en determinados valores durante un cierto tiempo y pasarlo a euros (por el importe solicitado). Este importe, que se adelanta en el momento de la firma, deberá ser menor aproximadamente en un 30% o más de los diferenciales estimados del tipo temporales, en caso contrario, como no se puede saber realmente la evolución del índice de referencia, no vale la pena contratar y vale más ir pagando el coste real a futuro del préstamo.

En las negociaciones, si se hace con bastante previsión, se puede obtener un buen contrato de las entidades financieras, incluso cláusulas de carencia en la dinámica de la subida de tipos durante 1 o 2 períodos.

(Debemos añadir en el coste las comisiones que el banco en concreto nos aplique para ajustar los cálculos económicos).

Este ejemplo sirve para otros bienes como pueden ser las materias primas (petróleo, gas-oil, etc.) Con otros índices de referencia (Brent, Diesel ULSD, etc.). El dinero y el combustible son bastante generales a todas las cuentas de resultados de las compañías.

Artículo publicado en la revista de la Fundación ASIMA

14 de octubre de 2013 por Albert Vila | Temas: Empresa, Finanzas, Gestión

Enviar comentario

Los campos obligatorios están marcados *