¿Cómo se valora una empresa Start-up?

La pregunta formulada tiene difícil respuesta si pensamos en obtener un método claro, fiable, exacto, sin discusión alguna.

Por su propia naturaleza, un proyecto de empresa en su estado Start-Up tiene aún poco histórico, pocos datos a partir de los cuales podamos efectuar previsiones a futuro. El crecimiento en ventas es geométrico -como mínimo-, y las inversiones pesan mucho al inicio, ya sea en inmovilizado material, inmaterial o en circulante, de manera que todas las herramientas financieras habituales (cuenta de resultados, balance y tesorería, más sus derivadas), están distorsionadas.

Las mencionadas previsiones a futuro son necesarias para ver el valor de la empresa pues la capacidad de generar riqueza es el dato básico para cuantificar monetariamente un proyecto.

Como el ciclo de vida de una compañía tiene diferentes etapas (ejemplos: etapa inicial, de capital semilla, madurez, etc.) vamos a simplificar como valor de empresa en funcionamiento (Pre-Money) y valor de la empresa después de la aportación de capital (Post-Money).

Para el valor de la empresa en funcionamiento, nos podemos referir al artículo aparecido en la Newsletter nº 11 de ASIMA, de fecha 12/06/14, página 23:

b.4. Métodos de valoración de la compañía.
Existen diferentes métodos para valorar una empresa pero los más habituales:

  • Discounted Cash Flow (DCF) o del Valor Actual Neto (VAN). Método por el cual se descuentan los flujos de caja futuros previstos de la empresa (capacidad de generar riqueza, de retornar la inversión, beneficio más amortización/depreciación) al momento actual pues no podemos comparar unidades monetarias de ejercicios diferentes. Se utiliza mayormente como tasa de descuento, de actualización de los flujos, el WACC (Weighted Average Cost of Capital, Coste de Capital Medio Ponderado). Es el método más técnico y fiable.
  • Múltiplos. Para PYME’s, un número determinado de EBITDA’s (Earnings Before Interests, Taxes, Depreciation and Amortization), beneficio antes de financieros, impuestos y amortizaciones. Es el método más práctico y sencillo. Será mayor o menor el múltiplo (2, 3, 5 ejercicios, etc.) dependiendo del sector económico y de su situación.
  • Transacciones comparables. Consiste en identificar adquisiciones realizadas en empresas del mismo sector o actividad en los últimos meses y/o años y extrapolarlo a la compañía en cuestión. Es un proceso complejo debido a la falta de información y documentación fiable y contrastada.
  • Precio determinado: atendiendo al historial de la compañía, marca, posicionamiento de mercado, tecnología disponible, patentes, liderazgo de sector, equipo, etc., se fija un valor. Habrá empresas dispuesto a pagarlo para ocupar un espacio de mercado determinado, por política de empresa, etc.

Tomando el argumento inicial de que no disponemos de suficiente histórico, deberemos establecer probabilidades a los diferentes escenarios, es decir, para cada uno de los métodos anteriores, una probabilidad, un grado de certeza de que la realidad se comportará de esa determinada forma; y dentro de cada método, valorar diferentes probabilidades de escenarios optimistas, centrales y pesimistas (más o menos gastos, más o menos ingresos, etc.).

Por el hecho de no tener una base de datos (histórica) suficientemente grande y, por tanto, estadísticamente no significativa, debemos solventarlo con asignar probabilidades a cada potencial Company Event.

(Hay que pensar en la vida real de una nueva iniciativa: puede encontrar una molécula de síntesis o no, puede encontrar el desarrollo de una App o no, puede encontrar un nuevo biocombustible o no, puede conseguir una patente o no. Para mitigar el “síndrome del efecto binario (si/no)”, que afectará sobremanera los parámetros económicos, utilizamos el método matemático de las probabilidades a diferentes situaciones.)

Muy someramente, el beneficio de cada escenario se pondera por su probabilidad (concepto de esperanza matemática) y se obtiene un dato para el método desarrollado según DCF. Idénticamente para el de múltiplos, etc. y, finalmente se ponderan los n resultados en función del grado de fiabilidad de cada método, basado éste en la rigurosidad de las suposiciones, hipótesis o condiciones de contorno que hemos apuntado para limitar los cálculos.

Éste seria el valor Pre-Money para empezar a negociar la aportación de capital o de otros ítems como puede ser el trabajo, una patente, una cartera de clientes, etc.

Si se aporta capital –y no distinguimos entre las diferentes fuentes (público, privado)-, justo en el momento de que se puede computar en balance esa entrada de dinero, el valor de la empresa es el Post-Money y de ahí se puede calcular el porcentaje de cada socio o partícipe en la empresa. (Recomendación: se deben efectuar los cálculos a priori para que el/los socio/s iniciales resulten con un porcentaje agradable, cómodo para su gestión, para su continuidad en el proyecto. Concepto clave de éxito.)

Si la aportación es “en especies” (ejemplo: patente), aconsejamos efectuar cálculo ad-hoc como si se tratara de una empresa en si misma, una línea de negocio propio y valorarlo como se ha comentado anteriormente: método DCF, múltiplos, etc., más allá del precio pagado por esa patente o esa cartera de clientes pues puede no ser correcto y tener una gran discrepancia entre valor y precio.

Si la aportación es trabajo, entendemos que se remunerará el mismo en sus diferentes formas (contrato laboral, autónomo, administrador) y no modifica, a priori, en nada lo anteriormente expuesto.

Y, para finalizar, todos los razonamientos referidos hasta aquí pueden no ser útiles pues en el mundo empresarial, de la emprendeduría, de la iniciativa de proyectos, el valor de una compañía estará muy vinculado a lo que se quiera pagar por ella, y en este caso se hablará más de negociación que de valoración aunque ésta última nos ha de servir como punto de partida.

(Nota.- La argumentación descrita en este artículo se puede utilizar de manera recurrente y reiterativa en cada ronda de ampliación pues los conceptos se mantienen neutros, inalterados, a lo largo del ciclo de vida de una empresa.)

Artículo publicado en la revista de la Fundación ASIMA

14 de noviembre de 2014 por Albert Vila | Temas: Emprendedores, Empresa, Finanzas

Enviar comentario

Los campos obligatorios están marcados *