Cese actividad empresarial

En el presente artículo se intenta estructurar el esquema mental a seguir para el caso de cierre o venta de una empresa, situaciones dolorosas pero que la crisis económica está obligando a ello con excesiva frecuencia en los últimos años.

Si la empresa es una Start-Up tiene algunas connotaciones especiales; si la compañía es una gran empresa, lo más probable es que cotice en bolsa y también tiene su regulación particular, pero el grueso de nuestro tejido industrial es la PYME y pensando en ella se redacta el presente documento.

a. Situación económica que obliga al cierre de la empresa

a.1. Liquidación de la empresa

Se debe liquidar una empresa cuando no se desea continuar con el negocio y no se puede/quiere transferir su propiedad, o existe un estado de insolvencia generalizada que no permite seguir adelante con la actividad.

Para poder realizar la liquidación, todos los socios deben de estar de acuerdo y no deben existir acreedores ajenos a la sociedad ni trabajadores no socios a los que se les adeuden los salarios. En el caso de existir éstos, lo primero que hay que hacer es saldar las deudas con dichos acreedores y finalizar las relaciones laborales con los trabajadores con las pertinentes indemnizaciones y conforme a la ley.

La responsabilidad del empresario o del socio frente a las deudas de la empresa será:

  • Ilimitada, es decir, responderá de las deudas de la empresa con el patrimonio mercantil y el patrimonio civil (el personal) en los casos de: empresario individual (autónomo), socios de Comunidades de Bienes, socios de Sociedades Civiles, socios capitalistas de Sociedades Colectivas, y socios colectivos de Sociedades Comanditarias simples.
  • Limitada, es decir, responderá de las deudas de la empresa sólo con el patrimonio mercantil hasta el límite de su aportación, en los demás casos.

El patrimonio mercantil está compuesto por todo el activo de la empresa, incluido bienes inmovilizados.

Una vez que se han saldado las deudas y compromisos de la empresa y finalizado las relaciones laborales con los trabajadores, se debe proceder a los trámites generales de cierre:

  • Declaración censal del cese de actividad en el Censo de empresarios de la Agencia Tributaria de la comunidad autónoma correspondiente.
  • Baja del autónomo o socio, si procede, en el régimen general de la Seguridad Social.
  • Comunicación del cese no estacional o baja definitiva en el Registro Industrial.
  • Disolución de la sociedad ante Notario.

(Casi todos los trámites de cierre son los mismos que los de constitución pero en sentido opuesto y se solicitan en el mismo lugar. Todo está muy regulado por ley.)

a. 2. Concurso de acreedores

Se debe realizar un concurso de acreedores cuando existen acreedores y trabajadores no socios a los que se les deben salarios y no se puede hacer frente a dichos pagos. Es decir, en estados de quiebra o suspensión de pagos.

El concurso de acreedores es la vía menos amable porque requiere de intervención judicial. Aunque está definida y diseñada como una herramienta de tutela judicial para salvar las empresas en situación de insolvencia, la realidad es que en la mayoría de las ocasiones el concurso de acreedores finaliza con la liquidación de la misma.

Puede ser voluntario (ante una insolvencia real o previsible), si es iniciado por los administradores de la empresa, o forzoso, si es iniciado por un acreedor que no cobra.

El proceso es el siguiente: el juez mercantil competente designa un administrador o administradores concursales para que fiscalicen las actuaciones de la empresa durante el proceso.

Dicho proceso consta de 4 fases:

  1. Actos previos (hasta el auto de admisión a trámite);
  2. Fase común (desde el auto de admisión a trámite hasta el informe concursal);
  3. Fase de resolución (convenio para continuar la actividad o liquidación), y
  4. Determinación de la responsabilidad.

Las tres primeras fases tienen la finalidad de organizar las finanzas del empresario concursado para conseguir que el mayor número de acreedores cobren lo máximo posible. La última pretende depurar responsabilidades: conocer si ha habido conductas culpables o dolosas, por parte de los administradores o acreedores, que hayan intervenido en la generación o agravación del estado de insolvencia; y aplicar las oportunas sanciones.

b. Situación económica que permite su venta o transmisión

Este proceso está menos estandarizado, menos regulado, pero se intentará dar unas pautas-guía:

b.1. Auditar las cuentas económicas

O al menos, revisar y estructurar adecuadamente balance de situación, cuenta de resultados y tesorería/flujo de caja del ejercicio en curso y 2 anteriores. (Dependerá este periodo de búsqueda de información del sector de que se trate pues la maduración no es la misma para el sector informático que para la hostelería, por ejemplo.)

b.2. Efectuar una proyección a futuro de las anteriores cuentas económicas

No más allá de 2-3 ejercicios pues es imposible predecir a más largo plazo, ya sea por cambios legislativos, macroeconómicos, políticos, etc. En la proyección es interesante simular situaciones de ampliación de capital, refinanciación de la deuda, cierre de alguna línea de actividad, etc. O una combinación de las anteriores para efectuar un análisis de sensibilidad de nuestra estructura a potenciales decisiones.

b.3. Decisión

A partir de aquí se escoge el camino: venta total, venta parcial, Joint Venture, ampliación de capital, etc., pero en cualquier caso de debe valorar la compañía. Debemos saber la realidad.

(En algunas zonas del país o en el extranjero existen iniciativas públicas vehiculadas por la propia administración y/o asociaciones patronales para la transmisión ordenada de empresas. El título genérico, más allá de cada idioma, es el programa de “re-emprender”.)

(Este mismo capítulo de valoración de la compañía permite mejorar/optimizar parámetros operativos de la misma, independientemente de su venta.)

b.4. Métodos de valoración de la compañía

Existen diferentes métodos para valorar una empresa pero los más habituales:

  • Discounted Cash Flow (DCF) o del Valor Actual Neto (VAN). Método por el cual se descuentan los flujos de caja futuros previstos de la empresa (capacidad de generar riqueza, de retornar la inversión, beneficio más amortización/depreciación) al momento actual pues no podemos comparar unidades monetarias de ejercicios diferentes. Se utiliza mayormente como tasa de descuento, de actualización de los flujos, el WACC (Weighted Average Cost of Capital, Coste de Capital Medio Ponderado). Es el método más técnico y fiable.
  • Múltiplos. Para PYME’s, un número determinado de EBITDA’s (Earnings Before Interests, Taxes, Depreciation and Amortization), beneficio antes de financieros, impuestos y amortizaciones. Es el método más práctico y sencillo. Será mayor o menor el múltiplo (2, 3, 5 ejercicios, etc.) dependiendo del sector económico y de su situación.
  • Transacciones comparables. Consiste en identificar adquisiciones realizadas en empresas del mismo sector o actividad en los últimos meses y/o años y extrapolarlo a la compañía en cuestión. Es un proceso complejo debido a la falta de información y documentación fiable y contrastada.
  • Precio determinado: atendiendo al historial de la compañía, marca, posicionamiento de mercado, tecnología disponible, patentes, liderazgo de sector, equipo, etc., se fija un valor. Habrá empresas dispuesto a pagarlo para ocupar un espacio de mercado determinado, por política de empresa, etc.

b.5. Estrategia

Según los anteriores puntos, se fija una estrategia de etapas, calendario, bandas de negociación de precio y condiciones de pago.

b.6. Equipo directivo

Se fija equipo directivo con responsabilidades en el proceso. Por diversas razones, es recomendable constituirlo con personal interno y profesionales externos a la empresa.

b.7. Documentación

Se genera documentación para los posibles compradores. Permite canalizar las reuniones y sus discusiones. Pensar en un potencial alcance internacional y redactado multilingüe.

b.8. Inicio de las negociaciones

Se inician negociaciones simultáneas y sin prisas, siguiendo el calendario preestablecido. Se deberán firmar acuerdos de confidencialidad y no concurrencia por parte de los compradores, intermediarios, asesores, etc. Puede ser que nos pidan auditoria Due Diligence, es decir, lo comentado en punto b.1. pero por la parte compradora.

(El equipo que lleva a cabo este proceso ha de tener una exquisita aptitud para hacer crecer y mantener la confianza del potencial comprador pues la inversión del mismo tendrá un retorno a futuro, medio y largo plazo, lleno de incertidumbres que debemos responder en todo momento.)

14 de noviembre de 2013 por Albert Vila | Temas: Empresa

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