5 Drivers de actuación en crisis para las empresas

Hemos oído tantas veces la palabra “crisis” que ya estamos como inmunizados o adormecidos y nos parece que no se pueda reaccionar a una situación tan negativa.

Los auténticos emprendedores/empresarios ven una oportunidad donde otros ven una amenaza. En una crisis económica con escenarios cambiantes debemos aplicar políticas diferentes a las habituales, en caso contrario, los resultados obtenidos no serán buenos.

No hay recetas mágicas pues cada país, cada sector, cada industria tiene sus propios parámetros, sus propias reglas de actuación, de manera que no se puede extrapolar facialmente un consejo de una empresa a otra pero me atrevo a hacer una reflexión en los 5 puntos siguientes para mejorar la salud de la compañía:

a. Pensamiento estratégico: la organización debe reunir información 360º, ya sea económica, política, jurídica, etc. Debe ser de fuente nacional, internacional y contrastada. El hábito debe ser continuado, no esporádico para entender los movimientos de mercado. 2 derivadas inmediatas: permite reajustar el plan de negocio más y mejor y permite dotar de auténtico contenido a departamentos como el de I+D en la empresa.

b. Reflexión en relación a los ingresos ordinarios: se deben aumentar en mercados exteriores que compensen el declive interior. Se deben cerrar o vender líneas deficitarias. No importa la facturación bruta sino el margen de contribución. Valorar los ingresos extraordinarios por venta/realización de activos (inmobiliarios, mobiliarios).

c. Reflexión en relación a los costes: ajustar y flexibilizar los mismos. Hay muchos costes rígidos, ya sea por organización obsoleta o por normativa desfasada. Pensar siempre en términos de polivalencia y productividad para el mayor valor añadido unitario. Se debe potenciar el control de costes como dinámica habitual: circular información continuada, suficiente y no superflua, disponer de panel de control de gestión actualizado a tiempo real, etc.

d. Capítulo financiero: la crisis es económica pero de base financiera de manera que se debe reducir la cantidad y mejorar la calidad de la deuda. Se puede cambiar el pool bancario y los productos de activo y pasivo, si procede. Revisar continuamente balance, como herramienta de gestión, y ver ratios como ROA, ROE, fondo de maniobra, solvencia, etc.

e. Equipo: pilar de la empresa. Sin este factor, el resto no tiene sentido, no va. Se debe optimizar, se deben compartir objetivos más que nunca –a corto, medio y largo plazo–, se deben potenciar a los mejores en todos los niveles de la estructura para asegurar el futuro de la compañía. Retener talento es la divisa, es el futuro más allá de la crisis.

Simple pero complejo: el reto del directivo será gestionar este escenario cambiante de forma adecuada cada día en beneficio de los diferentes StakeHolders (accionistas, trabajadores, clientes, proveedores, administración pública, sociedad en general).

De la crisis, seguro que saldremos… Y fortalecidos.

Artículo publicado en la revista de la Fundación ASIMA

14 de mayo de 2013 por Albert Vila | Temas: Empresa, Gestión

Enviar comentario

Los campos obligatorios están marcados *